lunes, 13 de octubre de 2008

los caminos

siempre que empiezo a dormir veo una imagen, un desierto árido, la tierra compacta y abriéndose a mis pies, empiezo a caminar, siento las pequeñas piedras en mis pies descalzos, huelo tierra y más tierra, es amarilla, un ocre muy chillante, el cielo está despejado, sólo dos nubes muy a lo lejos, son como las 5 de la tarde, cuando es sol pega fuerte en el suelo pero sin que haga mucho calor, y el color del cielo es de un azul muy intenso...
empiezo a sentir un poco de aire, se levanta un poco de tierra, sigo caminando, volteo hacia el cielo y se aparece delante de mi una raíz de un árbol, áspera, dura, casi seca, de color café cobrizo, tropiezo con ella y caigo al fondo de un precipicio, una abertura que no había visto....
caigo
caigo
anoche el sueño fue sobre un camino, una carretera recta, de esas que sólo he visto en películas, de esas largas e interminables, que parece que irán al infinito, a otros mundos...
iba en una bicicleta roja con rayas blancas y amarillas, a una velocidad constante, de eso que vas un poco rápido para sentir el aire en la cara, para escuchar el silbido del viento en tus oídos, para imaginar que algún día volarás muy lejos o que viajarás a la velocidad de la luz que evidentemente tus piernas nunca alcanzarán...
a lo lejos veía la carretera subiendo, lancé un pequeño suspiro, y le metí más velocidad, para eso del vuelo antes de la subida... al llegar a ésta, el camino se transformó en montañas, llenas de pinos y árboles grandes, la neblina comenzó a aparecer, el aire se sentía más "pesado" mi sudor se empezaba a enfriar, mis ojos empezaban a llorar inevitablemente por el aire frío, veía musgo en el suelo, y cada vez la carretera se iba deteriorando más, convirtiéndose en terracería, las piedras se hacían obscuras mohosas, resbaladizas... mis piernas se empezaban a cansar y seguía subiendo... mi deseo de llegar a la cima para ver la bajada era muy fuerte, entonces seguía...
al llegar a lo alto no veía mas que nubes, y el sol se reflejaba en ellas, eran blancas, enormes, como para lanzarse sobre ellas y quedar empapado...
seguí pedaleando, un poco más lento, quería seguir viendo las nubes, quería entrar en ellas y de pronto estaba en ellas, escuchaba música, no sé exactamente qué era, como si estuviera oyendo muchas canciones al mismo tiempo...
y empezaba a volar, entre las nubes, pedaleando entre las nubes, con diferentes olores, humedades y colores... no podía parar de reír... sólo pensaba en no bajar nunca, en que estar ahí en ese momento significaba algo, pero que no sabía qué era...
poco a poco fui bajando o las nubes se fueron disipando y vi más carretera, camino infinito, definitivamente infinito....

1 comentario:

Manolo dijo...

wow, yo también quiero volar en bici, aaamos aaamos


besos