sábado, 22 de septiembre de 2012

Texturas

llevo varios años dibujando y pintando, siempre me ha gustado hacerlo... nunca me he dedicado de lleno a ello... los porqués son muchos y el más grande se debe a mi misma... la fascinación de hacer tantas cosas, de aprender más y más, de estudiar, escribir, leer, trabajar, investigar y hacer más más más, pero no tener tiempo y no creer lo suficiente en mi.
en fin...
la cosa aquí es escribir sobre las texturas.
recuerdo que de pequeña me gustaba agarrar tierra, embarrarla en el suelo, combinar colores de lodos, arcillas, arenas, sentir en mis manos su suavidad o aspereza. yo creo que fue de los momentos más experimentales (artísticamente hablando) de mi vida... después empezaron las clases, las diferentes técnicas y la exploración de superficies...
desde hace mucho tengo un distintivo, como le dicen, la firma artística, la mía es de muchos colores y trazos fuertes, medio desesperados, se refleja parte del carácter o lo que traigo adentro...
recuerdo la textura al pintar por primera vez con pasteles, mi maestra me decía, sóplale, esfúmalo, yo pensaba, si le soplo se le irá la sustancia (¿filosofía griega?), si le soplo dejará de sentirse el gis apretado tratando de sujetarse al papel... mi maestra soplaba, yo volvía a hacer líneas sólidas buscando aferrarse a las líneas esfumadas...
así llegó también la acuarela -que ahora estoy retomando con mucho gusto-, el placer de la dificultad y la repetición de "errores" causados por el agua, los relieves, las posiciones del papel... el no tener el control sobre lo que estás haciendo, el luchar por imponer fuerza en los trazos de un pincel que se desliza independientemente en la superficie ayudado por el agua... es una de las técnicas que a mi parecer implican mayor lucha contra el artista mismo, que siempre tiene una idea clara de su obra, pero el agua, el pincel, su propio pulso, los colores, la suavidad de la técnica, hacen que la idea sea más difícil de conseguir.
el oleo es interesante, los trazos suaves, los sólidos, el pintar por secciones, esperar a que sequen, llenar y llenar de capas y transformar una y otra vez la obra... a veces me aburre, a veces me frustra haber conseguido algo mejor en la capa anterior... pero lo que me encanta es ver de lado la obra, ver sus pliegues, de los pigmentos, los aceites, los solventes, capas, historias que pasan sobre el lienzo y finalmente saber que se puede volver a transformar.
el lápiz, el carbón, qué fascinación, mancharme las manos, sentir la superficie en fricción constante, poder imprimir fuerza, eliminar fuerza, esfumar, remarcar, llenar de líneas, llenar de emociones y no usar la goma, permitir que las líneas den una y otra vez el camino sensible que le quieras imprimir...
en fin, podría pasar horas escribiendo al respecto, seguramente lo haré...
pero desde el simple hecho de pintar con el dedo el agua que queda debajo de un vaso frío sobre la mesa y sentir lo liso y flexible (no sé si se le pueda describir así) de su trazo... emocionante, delicioso, llenador...
así son las texturas así y de muchas otras maneras
para más y más...

1 comentario:

eduardo jqk dijo...

Como la textura de un buen coñazo... Porque una partícula lo cambia todo.